‘Apple, más que crear tecnología, la integra, comercializa y vende’

“El Estado emprendedor. Mitos del sector público frente al privado” es un libro bastante esclarecedor de Mariana Mazzucato. Destilaré aquí unas breves líneas sobre la multinacional ‘Apple’ que resumen algunas de las reflexiones que se hace a lo largo del texto (RBA, p. 315):

“El éxito de Apple no depende de su capacidad para crear nuevas tecnologías, sino de sus capacidades organizativas para integrar, comercializar y vender estas tecnologías que ya están disponibles. En cambio, la flexibilidad es un activo importante para el Estado, que debería permitirle hacer estas inversiones «alocadas» en tecnología de forma enfocada a un objetivo.”

Aprovecho para recomendar la película “Piratas de Silicon Valley”, sobre el enfrentamiento ‘Apple’ vs. ‘Microsoft’, y los artículos de Rubén Osuna sobre temas de tecnología. También es de interés divulgativo el artículo “IBM y Apple, una historia de amor y odio” de Daniel Rodríguez Herrera.

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‘Apple, más que crear tecnología, la integra, comercializa y vende’

Skidelsky: “Los economistas tienen que empezar vírgenes de ideas”

Robert y Edward Skidelsky han publicado recientemente un libro que lleva en su título una interesante cuestión: “¿Cuánto es suficiente? Qué se necesita para una ‘buena vida’. Pero lo que quiero resaltar hoy son unas líneas que he encontrado sobre la edad adecuada a la que se debería empezar a estudiar economía. No sé si alguien como José García Domínguez, que afirma que “quien solo sabe de Economía nunca podrá saber de Economía”, podrá estar de acuerdo con el siguiente párrafo del libro (Ed. Crítica, p. 75) de los Skidelsky (la negrita y subrayados son míos):

“La convicción de que el capitalismo estaba condenado al colapso le llegó a Marx antes de que Marx llegase a la economía. Después del Manifiesto Comunista, pasó veinte años en el Museo Británico intentado demostrar que tenía razón, y no lo logró. De hecho, Marx no era en absoluto un economista intuitivo. Nadie que se inicie en la disciplina de la economía a los cuarenta años de edad lo es. Su cabeza está ya demasiado cargada de otros asuntos. Los economistas tienen que empezar vírgenes de ideas que distraigan su atención. Sus mentes deber estar lo bastante vacías para construir o aceptar esos modelos axiomáticos de la conducta humana que son los cimientos de su profesión. El final de la adolescencia es el momento ideal para iniciar esta formación.

Si no recuerdo mal (estos apuntes siempre suelen ser a vuelapluma), en la novela “Esfera” de Michael Crichton se menciona esa típica reflexión de que las ideas científicas innovadoras se tienen de joven (en cambio, en otras áreas como -por ejemplo- la novela, se dice que es preferible la madurez). El párrafo precedente podría encajar con ello.

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Skidelsky: “Los economistas tienen que empezar vírgenes de ideas”

Umberto Eco sobre diferentes “estructuras psicológicas”: monocrónicos y policrónicos

Umberto Eco en Cómo se hace una tesis. Técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura’ de Ed. Gedisa (Barcelona, 1995), en su pág. 136, nos habla de dos grandes “estructuras psicológicas” posibles en los diferentes individuos:

“Hay individuos monocrónicos e individuos policrónicos. Los monocrónicos solamente trabajan bien cuando empiezan y acaban una sola cosa cada vez. No pueden leer escuchando música ni pueden interrumpir la lectura de una novela para pasar a otra, pues pierden el hilo; y en los casos límites, no pueden contestar a las preguntas formuladas mientras se afeitan o se maquillan.

Los policrónicos son todo lo contrario. Solamente trabajan bien cuando llevan adelante varios intereses a la vez, y si se dedican a una sola cosa se agostan, oprimidos por el aburrimiento. Los monocrónicos son más metódicos, pero frecuentemente tienen poca fantasía. Los policrónicos parecen más creativos pero frecuentemente son más liosos y volubles. Pero si acudís a consultar la biografía de los grandes, veréis que los hubo tanto policrónicos como monocrónicos.”

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Umberto Eco sobre diferentes “estructuras psicológicas”: monocrónicos y policrónicos