Sándor Márai: ideas de un burgués revolucionario

“Por más que me lo propusiera, no podría ser otra cosa que húngaro, cristiano, burgués y europeo.” Sándor Márai, “Patrulla a Kassa”

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El escritor húngaro Sándor Márai (1900-1989) es conocido en España gracias a la reciente reedición de varias de sus novelas por la Ed. Siruela. Pero además de novelista fue un interesante autor teatral y lúcido ensayista.

Su libro “Tierra, tierra” (Föld, föld en húngaro) quizás es la única muestra de la faceta ensayista de lo que se ha traducido al español de su obra, ensayo en este caso mezclado con memorias, pues relata su vida durante la II Guerra Mundial y su posguerra (con algún “flashback” al período de entreguerras) , enhebrándola con numerosas reflexiones que pueden servir quizás (o no) al hombre actual.

“Tierra, tierra” se publicó en inglés bajo el título “Memoria de Hungría (1944-1948)” por la Ed. Corvina de Budapest en 1996 y traducido por Albert Tezla, experto en literatura húngara, a quien también se debe la nota introductoria, de la cual extractamos este texto (la traducción del inglés es nuestra):

Como un típico revolucionario burgués de clase media, Márai castiga a los miembros de la clase media húngara por sus muchos e importantes defectos que tuvieron un dañino impacto en el futuro del país después de la I Guerra Mundial. Su indignación ante el fracaso de esa clase media de levantarse y reconstruir la nación vencida le lleva a calificarla con numerosos epítetos: era tacaña, corrupta, grosera, petulante, envidiosa y vaga. […] Aún más, su obsesión por el mercado y el comercio y su vulgarización de la prensa, las bellas artes y la literatura dominaron tanto la vida húngara que pronto las clases populares fueron corrompidas. Por último, la clase media evitó que la nación adquiriera valores culturales cosmopolitas y que se desarrollara el sentido de pertenencia a una comunidad que Hungría necesitaba para resolver los problemas producidos por la caída del Imperio austrohúngaro. Y él era además implacable en este ataque por la orientación política derechista de las clases medias, porque, él estaba convencido, con la adulación de lo germano, hizo que esta clase se convirtiera en una herramienta de los nazis. […] Aunque la sociedad húngara en conjunto fracasó en su oposición al nazismo, la clase media, pensaba, era especialmente culpable por la profundidad a la que penetraron las doctrinas nazis en Hungría: “entre las dos guerras mundiales, no se ha hecho esfuerzo alguno por crear alguna forma de sociedad democrática”, que era, en su opinión, la única forma que podía repeler exitosamente el fascismo alemán. No habían hecho, tras la I Guerra Mundial, ningún esfuerzo por seguir dentro del humanismo y los principios democráticos de la civilización europea. […] Lo que se llamaba “orden cristiano” y los “caballeros húngaros cristianos”, insistía, desaparecerían al final. […] “Cristianismo, lo llaman, y por esto entienden intimidar a aquellos que sean librepensadores.” […]

 Márai tampoco dejó ilesas a las clases medias europeas en general. Al contrario, a ellas culpó del hecho de la pérdida del eminente papel del intelecto durante el cuarto de siglo que siguió a la I Guerra Mundial y que, al hacer esto, rechazaron el humanismo, que para Márai era “el gran legado de Europa a la Humanidad”. […]

 Mientras andaba por las calles de Zurich en 1947, durante su primera visita al oeste desde la guerra, él afirmó que “sólo en Europa fue el humanismo un imperativo de modo y destino de la vida del hombre, comportamientos intelectuales y responsabilidad social”, la creencia de que el hombre es la medida de todas las cosas es una actitud humana que “no tiene esperanza en una respuesta sobrenatural al problema de la muerte, ni espera soluciones a los problemas humanos por parte de poderes sobrenaturales, porque un hombre es un mamífero bípedo formado y abandonado por una casualidad en un universo indiferente y hostil. Es la única criatura del mundo que puede encontrar su camino en el mundo independientemente de sus instintos. El ‘humano’ se ha perdido. Esto es lo que ha muerto en Europa”. 

@Villaumbrosa

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