Cuñados en ciencia y cuñaos científicos

Ando enfrascado en una magnífica “Introducción a la Ciencia” de Isaac Asimov, editado por Plaza & Janés en su colección de 1982. El título original es Asimov’s guide to science pero a mí me gusta más verlo como una sucinta (pero muy completa) Historia de la Ciencia. Su modus operandi consiste en agarrar un topic y desgranar la serie de especulaciones, propuestas (según el significado inglés de claim), experimentos y refutaciones para llegar a las leyes, hipótesis y teorías vigentes allá por la década de los 60 del s. XX, el momento en el que fue escrito el libro. Lo cual es algo que me parece fantástico para reflejar que, aunque cierto, el conocimiento científico es (y será) siempre provisional y siempre sometido a un continuo proceso de afinamiento.

Os traigo hoy dos historietas que merecen una cierta destilación:

PASCAL cuñao

Aquí (p. 155) Asimov nos cuenta cómo Blas Pascal utilizó a su cuñado para el tedioso y muchas veces menospreciado procedimiento científico de obtención de datos.

Arrhenius1

Arrhenius2

En este otro lugar (pp. 168-169) nos cuenta la historia del químico Svante Arrhenius, cuyas deducciones doctorales fueron tan inesperadas que casi le cuestan el suspenso, pese a que años después recibiera, por las mismas, el Nobel de Química.

Mi reflexión, que pretende unir ambas historietas, es sobre el nuevo significado que en las redes sociales (especialmente Tuiter) se le está dando al término “cuñao”, el clásico “sabelotodo”. No sé quién fue el cuñado de Pascal, si era un erudito o un simplón, pero en todo caso cumplió de forma eficaz con la recolección de datos empíricos, una actividad científica siempre necesaria que en la actualidad no suele ocupar a los brillantes cerebros, genios directores de proyectos, sino a técnicos más mundanos pero concienzudos. En el caso de Arrhenius los cuñaos fueron, de forma flagrante, los miembros del tribunal ¿Por qué? Pues porque menospreciaron una nueva forma de explicar un fenómeno por excesivamente “revolucionarias” (en palabras de Asimov) para aquel momento. No conozco más que los párrafos a los que me remito, pero me imagino que su argumentación estaría fundada en experimentos y observaciones de tal manera que fuera replicable.

¿A dónde quiero llegar? Pues a que la ciencia es una empresa compleja y, como antes dije, en permanente actualización. Quienes se dedican a ella son personas, con su ego, sus sesgos y su capacidad de ser falible. Y en ella hay cuñados menospreciados, como el de Pascal, y cuñaos con elevado reconocimiento, como los de Arrhenius. Y, por tanto, cuando la comunidad científica se equivoca quizás no hace falta aludir a paradigmas, constructivismos y otras más extremas teorías de la conspiración, sino a que simplemente es obra de seres humanos. Cuñaos, entre ellos.

@MagnificoElMulo

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